Sobre el payaso y otras tonterías serias // La Marche

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Fotografía por Halejandro Cortes 

De pocos años para acá Guadalajara se ha convertido en nido de una comunidad de creadores que se encuentran trabajando en pro de generar una base que ayude a impulsar el inminente surgimiento del circo contemporáneo en la ciudad, haciéndose notar como un fenómeno cultural que crece de manera natural y dándole al movimiento un giro sólido y profesional.

Cada proyecto ha desembocado en ideas nuevas que, como efecto dominó, provocan el nacimiento de otro en consecuencia. El hambre de conocer y experimentar ha logrado la comunión entre el trabajo desde la trinchera individual y la colaboración organizada en colectivo.

Un buen ejemplo de este movimiento autogestivo y en gran parte independiente es el Claunodromo, espacio que nace a partir de la búsqueda de su director, Michel Alzaga, con respecto al payaso contemporáneo (mejor conocido como clown, por su nombre en inglés) y de la colaboración y propuestas de Juan Méndez, miembro de la compañía de circo Bravísimo y director del Movimiento Internacional de Circo en Guadalajara Periplo). El Claunodromo, como casi todos los proyectos, surgió de una necesidad y búsqueda individual, sin embargo, se volvió fuerte y fructífero gracias a la constancia y, sobre todas las cosas, a la colaboración.

Pues bien, al momento en que se plantea la posibilidad de hacer e  indagar en el payaso desde una plataforma que vea más allá del show, que se interesa por los sucesos de la historia, por la investigación y el cuestionamiento, y tomando en cuenta la  ausencia de una escuela que permita conocer los “cómos”, el Claunodromo llegó a plantearse a sí mismo como la escuela que se hace a partir de la acción. Esto resignifica el valor que tiene el proceso de creación y lo convierte en una base sobre la cual se suscita la práctica del payaso; eso sí, sin aspirar nunca a autonombrarse los conocedores del cómo, sino siendo los incitadores de la búsqueda.

Convendría ir imaginando y preparando a un público que pague su boleto por ver procesos, imaginar espectadores de lo incompleto y de lo impreciso, valoradores de la búsqueda más que de la apreciación. -mención de Michel sobre textos de Alberto Villareal.

Y bueno, después de esta primera base que ya cumple con la función de justificación viene la incógnita más grande: ¿Por qué el payaso? De todos aquellos personajes que pueden cobrar fuerza en este movimiento de circo contemporáneo que sucede en Guadalajara, ¿por qué el payaso ha causado tanto revuelo? ¿Por qué ha atraído la mirada de muchos y ha incitado a la práctica integrándose como una actividad fundamental dentro de la movida circense? Bien, esa pregunta puede ser respondida a desde la visión colectiva, o incluso a desde la mirada hacia el pasado o hacia los personajes que a partir de la comicidad han llegado con mensajes contundentes a agrietar muros y hacer eco, sin embargo, de todas esas respuestas, tal vez la menos escuchada, y que no obstante tiene igual relevancia, es la de ese alguien que ha tenido la confianza de abrir brecha y dedicar su trabajo a la seriedad de ser payaso.

—¿Por qué te interesa el payaso?

—Porque me da la sensación de que soy libre, la sensación ilusoria de que soy libre. –Mcain.

De esta manera ilusoria se ha ido creando una realidad, una realidad más de todas aquellas que hay, un proyecto que se entrelaza con otros tantos creando una red creciente, preocupado por mantener una postura ante el contexto e incluso por mostrar a partir de la acción otras formas de resistencia.

Con la gana de poner por delante el que no sabemos, el que estamos en pañales pero que eso no significa que estamos vencidos o detenidos, hay mucho por encontrar. El saber que ahí hay payasos, pocos, pero hay, que tienen una cosa, una jiribilla que tiene que ver con lo humano, con lo teatral, con el arte, con lo de abajo, con lo horizontal, una fusión de alguna forma. Con la gana de saber que esa plataforma, esa disciplina que puede llegar a ser un estado, que puede llevarse más a lo profundo… – Michel Alzaga.

Con la gana de todo eso trabaja el Claunodromo.

Sin duda el movimiento de circo contemporáneo no es nuevo a nivel global, y como todo, se está construyendo a sí mismo a partir de su gente. Es gracias a la brecha cada vez más corta entre las fronteras, tanto físicas como de información, que se ha logrado el intercambio de conocimiento y se han dado las herramientas necesarias para que se gesten fenómenos culturales como el que ocurre actualmente en nuestra ciudad atrayendo miradas de otras geografías a nuestra localidad.

El payaso resulta una trinchera desde la cual se aborda una forma de reinterpretar la realidad e incluso afrontarla. Ya sea desde el punto del espectador el cual se deja seducir por las formas de expresión del clown o desde el intérprete quien se expone y juega con el error propio entregándose a su público con la mayor sinceridad; este nuevo payaso lejano de narices rojas, colores estridentes y chistes vanales, es el que empieza a nacer entre las venas de aquellos interesados por formar parte de los aprendizajes en colectivo sobre los cuales se encuentra trabajando hoy día el Claunodromo.

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