El espectador en el arte // Charla FART

Charlas FART
Inauguración
Expositor: Alberto López Cuenca
Museo de las artes, MUSA
25 de febrero 2015

FART Festin de Arte Contemporaneo

FART Festin de Arte Contemporaneo

FART Festin de Arte Contemporaneo                           Fotografía por Halejandro Cortes 

En el marco de las actividades ofertadas por el Festín del Arte Contemporáneo FART 5ta edición que se realiza en la ciudad de Guadalajara, el miércoles 25 de febrero se dio por inaugurado el ciclo de charlas con expertos en temas de arte contemporáneo. Así esta primera cita encontró lugar en las instalaciones del Museo de las Artes, MUSA.

“Espectador en el arte” fue el tema que se desarrolló esa noche, impartido por el Dr. Alberto López Cuenca, experto investigador en temas de prácticas culturales, entre muchas otras cosas. Fue acompañando por Brenda Valdés, quien se ha desarrollado dentro del ámbito cultural en el área de educación y museos, haciéndose cargo de la presentación del experto y la moderación de la charla.

Ángel Urzúa, director del FART (Festín del Arte Contemporáneo) dio la bienvenida a todos los asistentes invitándolos a extender el diálogo con el expositor. Después de ofrecer unas palabras inaugurales, Alberto tomó la batuta de la noche y advirtió al público: “Soy muy malo para ser breve”, misma advertencia que se plantea al lector de este artículo.

La charla se abrió con el cuestionamiento que planteó Alberto al título del tema, haciendo una aclaración terminológica donde expuso que la palabra espectador se asume con un significado pasivo, es decir, sin tomar acción alguna hacia la situación o cosa que se visualiza o experimenta. Tomando esto como punto de partida citó nombres de investigadores y artistas actuales que se han dedicado a reestructurar y proponer otras formas de prácticas artísticas. Una de ellas es el performance, por ejemplo, donde el espectador vive un papel de constructor de la propia obra, o donde a esta misma se le puede atribuir el valor de vivir una experiencia; es aquí donde el expositor plantea que al espectador se le puede denominar «público», lo que le da un sentido activo a dicha denominación.

La tendencia actual hacia los procesos de creación ha forjado un puente colaborativo entre el ejecutante y el receptor o los receptores, es decir, entre el artista y público. Este último es invitado a ser quien decida la suerte final de la obra al momento de que el artista le abre la posibilidad de formar parte de su ejecución. dejando de lado su papel de actor pasivo e imprimiendo la huella de un contexto, una geografía y un tiempo en la obra.

Un ejemplo de esto puede ser la exposición llamada “Do It”, curada por Hans Ulrich Obrist, donde se propuso que el espectador fuera quien ejecutara la obra. La dinámica de esta exposición sucedió así: una serie de artistas brindan instrucciones al público para la ejecución de objetos o acciones a realizarse en un espacio expositivo siguiendo el concepto “hágalo usted mismo”, para tener como resultado las obras de los artistas construidas por el propio público. Esta exposición profundiza en el concepto de obra de arte como objeto acabado, así como en el de autoría al plantear los siguientes cuestionamientos: ¿la obra es de quien la piensa o de quien la realiza? ¿ Es el objeto final así como el proceso para llegar a él?

Difícilmente podemos llamar espectador a la relación contemporánea que tenemos con el arte.

Esta tendencia o práctica colaborativa entre creador y receptor ha generado un espacio discursivo propio que encamina al espectador hacia el uso público de la razón, lo cual deriva en el ejercicio de la crítica propiciando el ámbito de debate a partir del medio del arte. En este punto se retomaron algunos conocimientos y citas de la época de la Ilustración para derivar en la consecuente conclusión de que el arte se está volcando actualmente para convertirse en una práctica que suscita experiencias, más que un concepto encasillado en un objeto. Es decir, lo dirige hacia una práctica social y a la obra como la experiencia que vive el sujeto, convirtiéndolo en co-autor y co-partícipe y al objeto un trampolín para la producción de la experiencia.

Dando continuidad a este discurso Alberto rememoró varios ejemplos de obras artísticas correspondientes a otras épocas cuestionando el modo de interacción que se puede dar con estas evidenciando así el paso que esta dando la práctica artística contemporánea. Sin embargo también planteó la otra cara de la moneda sobre estas prácticas artísticas, haciendo reflexionar a los oyentes con respecto a cómo el mundo del arte puede estar utilizando estos términos de arte colaborativo para poner a trabajar la inteligencia colectiva con el fin de generar un valor simbólico dirigido a la institución.

Al final, y aunque el mundo del arte está directamente influenciado por el sistema económico, el exponente reitera: “Lo que hace valioso al arte es que no es una mercancía”. Para concluir la noche aterrizando todos los puntos propone la ejecución de prácticas artísticas independientes; invita a hacer historia escribiendo la propia historia y recuerda que la obra es un proceso interminable al igual que el arte.

La obra es ese continuo momento de encuentro repetida en el tiempo.

Para cerrar se realizó el intercambio de una serie de preguntas respuestas, donde el público tuvo la oportunidad de dialogar sus ideas y posturas con el exponente, cerrando así la charla y dando por iniciado el ciclo de charlas de FART.